Bocins de nit



Travessant fronteres; fent caure nacions; creant nous somnis i il·lusions...

Atravesando fronteras; derribando naciones; creando nuevos sueños e ilusiones...

Krucante barojn; renversante naciojn; kreante novajn revojn kaj iluziojn...

Temas



e-mail

Archivos

Enlaces

El prisionero número 9

20070912145819-joan-baez-i-bob-dylan.jpg

Éste es el título de una canción de Joan Baez. La canta en castellano, por lo que os animo a escucharla. Jamás me había fijado antes en cómo se parecen las modulaciones de una voz humana y las de una armónica, pero de lo que quiero hablar hoy es de otra cosa: de la pena de muerte.

En efecto: El prisionero número nueve está encerrado en una celda con el cura del penal. No es que estén discutiendo sobre moral o haciendo elucubraciones teológicas, sino que, mañana por la mañana, el prisionero número nueve, condenado por matar a su mujer y a un amigo desleal, habrá dejado vacía la suite de su prisión estadounidense... o china, rusa, o cubana... ¡qué más da!

Le matan porque ha matado. Muy bien, muy primario: me quitas un caramelo, yo te quito otro; me pegas una bofetada, yo te pego otra; me tiras desde un puente, yo...  y aquí reside nuestro pequeño problema, ¿no es cierto? Para solucionarlo se inventó la justicia. Es decir: Has tirado desde un puente al colega, yo te tiro a ti ya que él no está en condiciones de hacerlo. Ahora bien, tenemos otro problema: ¿Quien será el encargado de matar al verdugo del asesino?, ¡Porque él también ha matado! Y, segun esta lógica, debe ser castigado por ello. ¿Será el cura del penal, quien ejecute la trágica sentencia? Pero entonces, ¿quién será el encargado de confesar a los toros de lidia? Y, más importante aún, ¿quién le confesará a él cuando haya sido castigado? Porque, al haber matado, también tendremos que matar al cura, naturalmente... Y, puesto que tanto el verdugo como el cura estarán muertos, ¿quién será el siguiente encargado, el director de la prisión? Pero entonces quién la dirigirá después de que alguien, cumpliendo con la justicia, le mate a él? ¿El conserge? Pero éste estará ocupado preparando la ejecución del director, que es culpable... Y a él también lo tendrán que matar...

La pena de muerte es únicamente uno de los muchos factores que demuestran la estupidez de la razón humana. Los animales -entendiendo que nosotros ya no llegamos ni a eso- matan por necesidad, no por placer. Son demasiado inteligentes. O no conocen la crueldad, la venganza, el odio... La cantidad de condenados a muerte por nuestra siempre querida justícia es enorme. Realmente, ¿vale la pena seguirla tolerando?

 Ignacio Terrado

12/09/2007 14:58

Comentarios » Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario




No será mostrado.






Suscrí
bete a este blog. RSS 2.0 Este Blog ha sido creado con Blogia. Ver derechos de autor . Estadísticas. Admin. [Blogia colabora con 1001 relatos.]